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DREAM THEATER EN BOGOTA
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DREAM THEATER, EN VIVO EN BOGOTÁ. 26 DE FEBRERO DE 2006
-An evening with Dream Theater-

Ni la pésima organización y planeación por fuera del Palacio de los Deportes (las filas no se movían, la primera entrada era demasiado lenta y unas avanzaban más que otras) ni el comportamiento abusivo y desafiante de la policía que en varias ocasiones lanzó agua sucia contra la gente que se encontraba esperando (algunos de los cuales habían pasado la noche allí) pudieron opacar el concierto del mejor grupo de rock que haya pisado alguna vez el suelo colombiano. Incluso, ni una revuelta, un motín, una bomba o una escalada guerrillera hubieran podido despertar a las casi 5000 personas del sueño de ver en vivo a Dream Theater en Bogotá, como parte de su gira de aniversario de los 20 años de formación de la banda.

El sueño comenzó alrededor de las 8pm, cuando toda la gente pudo entrar al Palacio. El ingreso estaba programado inicialmente para las 6pm, pero los organizadores no cumplieron con la tarea. El talento colombiano fue, como en otras ocasiones, el sacrificado. Tom Abella, el guitarrista nacional que debía abrir el show, no pudo presentarse por cuestiones de tiempo. Sin embargo, toda la espera y la frustración generada en las filas, valieron la pena.

Cuando entro la última persona, el show comenzó inmediatamente sin mayores pretensiones. Se levantó el telón negro y ya en sus posiciones conocidas de batalla, aparecieron, con la imagen de la portada de su último disco de fondo, los cinco virtuosos favoritos de esta generación: James La Brie (voces), Mike Portnoy (Batería), Jordan Rudess (Teclados y sintetizadores), John Myung (bajo) y John Petrucci (guitarras). Se escucho una ovación impresionante y esa maquina bien aceitada llamada Dream Theater comenzó a hacer historia por primera vez en nuestro país.



Abrieron con la primera canción de Octavarium, su nuevo disco, llamada The Root Of All Evil, seguida de la pesada Panic Attack, las cuales, a pesar de ser nuevas, el público coreo sin falta hasta el final. Antes de comenzar a tocar su tercera canción de la noche, A Fortune In Lies, James La Brie saludó al público por primera vez con una energía y un carisma que encendió aun más los ánimos, opacado solamente por la reacción que genero el hecho de que Mike Portnoy llevara puesta la camiseta de la selección Colombia. El cantante dejó las reglas claras: revisarían todos y cada uno de los álbumes que han grabado. Y eso fue lo que hicieron, aunque se olvidaron de A Change of Seasons (1995) y le dieron prioridad a sus trabajos más recientes sobre discos como Awake (1994), When Dream and Day Unite (1989) y Falling Into Infinity (1997).

El show prosiguió de manera reciproca. El público daba lo mejor de si a medida que DT también dejaba el alma en el escenario con un espectáculo de virtuosismo impresionante. La música fluía de una manera perfecta y los lazos entre el público y la banda se afianzaron con fuerza. Era increíble lo que estaba sucediendo, sobre todo porque su puesta en escena fue mínima, pero su manera de tocar fue absolutamente fascinante.

Prosiguieron con Under a Glass Moon de Images And Words (1991), la cual fue una sorpresa pues no se esperaba que el grupo la tocara. Es un verdadero clásico cuyo solo de guitarra está dentro de los 100 mejores de la historia según la prestigiosa revista estadounidense Guitar Player.
El concierto continuó fluyendo armoniosamente bajo la expectativa de que canciones seguirían. Aunque la gran mayoría de de las personas conocían las letras de las canciones del Octavarium, se sintió un incremento de emoción cuando sonaron Peruvian Skies y Lie. La primera, tuvo un carácter especial ya que en vivo siempre es aprovechada por ellos para tocar una pequeña parte de algún cover, que en este caso fue Damage Inc.de Metallica.

El primer acto, de aproximadamente hora y media terminó con tres canciones continuas de Scenes From A Memory del 2000 (Strange Deja Vu, Through My Words y Fatal Tragedy) y con “tres partes” de la canción Six Degrees Of Inner Turbulence del 2002, con About To Crash (Reprise) como la mejor interpretada y la que más recibió el apoyo del público.

El grupo se tomó 15 minutos de descanso merecido pues se veía en su semblante el nivel de cansancio después del esfuerzo y concentración que requiere la interpretación de sus complejas composiciones. El público, que no había parado de saltar, ni de gritar, ni de levantar los brazos en ningún momento, tanto los de la zona VIP como los de la llamada “Preferencial”, también tuvieron su tiempo para tomar aire. Pasado el cuarto de hora en punto, mientras algunos todavía estaban atascados comprando algo de tomar por el pésimo servicio de la cafetería del lugar, el segundo acto comenzó con toda la energía.

Abrieron esta vez con As I Am, la canción que hizo conocer a su disco Train Of Thought del 2003. Un tema fuerte, simple e influenciado por el sonido característico del llamado nu-metal, perfecto para volver a cargar baterías. Para este acto Mike y James cambiaron de atuendo. El primero se quitó la camiseta de la selección que debía estar más mojada que la de un jugador y se puso una camisa de manga corta gris tipo mecánico y el segundo un atuendo de cuero y jeans parecido al de un pandillero de los Hell’s Angels, respectivamente.

Continuaron con Endless Sacrifice, una de los mejores temas del Train Of Thought y que le permitió a Jordan Rudess lucirse con los efectos de su sintetizador substituyendo en vivo una parte de la canción por unos sonidos dementes de inmensa creatividad y sentido del humor. A partir de ahí se dedicaron completamente a mostrar el Octavarium con I Walk Beside You, un tema simple y pop que fue coreado al unísono por todo el público. Después vino Sacrified Sons, que comenzó con voces tomadas de noticieros, igual que en el disco y, finalmente, remataron con la extensa Octavarium que en el CD marca los 24 minutos pero que en vivo se extendió más de la media hora.

Para interpretar esta larga composición, todas las luces del escenario se apagaron y luego apareció Jordan bajo una luz aguamarina y volvió a fascinar con la manipulación de sus dos “juguetes” (los dos teclados de piano y efectos) creando un ambiente espacial y alucinógeno impresionante, que elevó a todo el mundo en silencio.

Después de unos minutos salió James de la oscuridad a ayudarle a Jordan con los acordes de Octavarium en el piano (algo que no se había visto en vivo) mientras él se encargaba solo de los “ambientes etéreos” y no daba señas de querer parar. Finalmente, después de esta extensa introducción, irrumpieron todos los demás en el escenario, James pronunció las primeras palabras de la canción y de nuevo comenzó el alboroto, que duró los veinte minutos restantes de puro virtuosismo e indulgencia. Muchos hubieran preferido cambiar esto por unas cuatro canciones más cortas y clásicas, porque a pesar de su calidad musical, es excesivamente larga.

Todo indicaba que esta era la ultima canción pues al terminarla James dijo buenas noches y hasta pronto. Pero no, para fortuna de todos todavía faltaba lo mejor. El grupo regresó al escenario, por tercera vez, ya casi 3 horas después de haber tocado su primera nota, e hicieron una memorable interpretación de The Spirit Carries On de Scenes From A Memory. Esta es una canción muy emocional y que invita a ser cantada en coro. Eso fue precisamente lo que sucedió. Todo el Palacio de los Deportes gritó hasta el dolor la letra de esta fantástica canción que no deslumbra por la rapidez de un solo o por un patrón de batería complejo, sino por el corazón con el que siempre la tocan, hasta erizar el bello de los brazos.

Parecía que esta hermosa canción cerraría definitivamente la presentación, pero todavía faltaba algo igual de bueno. Dejaron a Pull Me Under del Images And Words para el final, arremetiendo con toda y arrebatando la energía restante del público. Tal vez por los gritos de “¡Metrópolis, Metrópolis!” de la gente que muchas veces repitió en ovación el apellido de los miembros de la banda en distintos momentos durante el concierto, decidieron insertar la parte instrumental de la canción Metrópolis Parte 1 (una de las más complejas, representativas y, a su vez, más aclamadas por los fanaticos) en la mitad de Pull Me Under. Esto fue apoteósico y todo el mundo observó, alternando entre turnos de total silencio e euforia, la complicada interpretación de este verdadero himno del rock progresivo moderno.

Cuando todo terminó, vinieron unos aplausos que parecieron eternos. Mientras todos se despedían, James aseguro que nuestro público los había dejado sorprendidos y que volverían. Mike también expreso su satisfacción por el concierto y luego se tiró al piso con Petrucci, mejor dicho, como dos niños jugando. La gente, recibió con algo de resignación pero complacencia la despedida, que quedó sentenciada con el ya rutinario lanzamiento de baquetas y picks a los asistentes.

Los 5 guerreros se fueron por detrás del escenario dejando tras de si a 5000 fanáticos satisfechos, que si bien no pararon de hacer temblar el lugar, hubieran podido quedarse tres horas más parados. Muchos tuvieron que recoger sus quijadas del suelo, lo que habían visto era, simplemente, irrepetible.

En cuanto a lo técnico, el grupo no trajo pantallas de video ni Mike Portnoy a su “Siamese Monster” -las casi tres baterías en una que utiliza en concierto desde la gira del World Turbulence Tour del 2002-. Jordan Rudess no utilizó el sintetizador con base giratoria con el que toca en el DVD Live At Budokan de su tour del 2004, pero en compensación utilizó detrás suyo el ya nombrado teclado de efectos electrónicos que seguramente comenzó a utilizar desde la gira de promoción de Octavarium. Tal vez la iluminación estuvo bastante conservadora y el escenario muy pequeño para la magnitud del evento.

En cuanto al sonido del Palacio, estuvo impecable, pero el lugar está verdaderamente venido a menos en cuanto a infraestructura se trata. No es un lugar bonito ni bien cuidado como para recibir a una banda de este calibre.

Finalmente, Dream Theater dejó claro en Bogotá que son: primero, la mejor banda de rock progresivo del mundo, y segundo, la mejor banda de metal del mundo. Pero también probaron algo mucho más importante y es ¡que son mortales como todos nosotros! Si, aunque es difícil de creer, ciertos errores sutiles de Petrucci en el solo de Solitary Shell y en las acrobacias de Portnoy con las baquetas, mostraron su parte humana, porque por lo demás son unas verdaderas máquinas de tocar. Ojala vuelvan pronto cuando ya todos hayamos despertado del sueño que fue este recital de buena música y nos hagan fantasear de nuevo en un mejor escenario.

CALIFICACION: 5

SET LIST
An evening with Dream Theater, Bogotá Colombia 26/02/06:

set 1:

1.clockwork orange movie theme.
2. The Root of all evil.
3. Panick Attack.
4. A fortune in Lies.
5. Under a glass moon.
6. Lie.
7. Peruvian Skies.
8. Strange Deja Vu.
9. Through my words.
10. Fatal Tragedy.
11. Solitary Shell
12. About to crash (reprise)
13. Losing time/grand finale

Set 2:

14. As I am.
15. Endless Sacrifice
16. I walk beside you
17. Sacrificed sons
18. Octavarium.

Encore:

19. Spirits Carries On.
20. Pull me under / Metropolis pt. 1

ANDRÉS ELASMAR GARCÍA